Porciones del alimento Diario
LA ESPERANZA VIVA EN EL EVANGELIO DE DIOS
Lectura bíblica:
Ro 12: 1-2; 13: 8; He 4: 15
Leer con oración:
“bendito el Dios y padre de nuestro señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P 1:3).
Si observamos la historia de la iglesia, comprobaremos que muchas personas consagraron sus vidas al señor y sacrificaron su propio futuro (familiar, profesional o financiero), incluso la vida física, por entregarse por completo a Dios. Esa entrega completa ocurre cuando el corazón de alguien es conquistado por el evangelio de Dios. Al respecto, no debemos conformarnos con un concepto doctrinal sobre el evangelio, sino tener una mente renovada para experimentarlo como algo vivo y real para nosotros. Esto implica preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué impacto tiene el evangelio en mi vida? ¿De qué modo influye en mí y me controla? ¿He sido transformado por él?
Es importante reflexionar sobre esto a la luz del libro de Romanos, el cual tiene como tema el evangelio de Dios. En este, el apóstol pablo se identifica como siervo de Jesucristo, llamado por Dios y apartado para el evangelio (Ro 1:1). ¡Debemos percibir cuan profundo e importante es este testimonio! Si conocemos realmente el evangelio de Dios, nuestra única reacción es convertirnos en personas apartadas y consagradas a él.
Muchas veces, cuando somos afectados por algún fracaso espiritual, perdemos la esperanza y nos dejamos inundar por el desánimo. Esta es una señal de que realmente no conocemos el evangelio. Él fue prometido por Dios, antes por sus profetas, en las santas escrituras (v. 2). Por ello, lo primero que debemos hacer es creerle a la promesa de Dios, que fue hecha para encontrarnos. La promesa de Dios para nosotros es el evangelio de Dios. Este evangelio es su hijo, el cual nos fue dado. Cuando nos sentimos débiles frente a las dificultades que nos traen la carne o la vida del alma, debemos recordar que Dios ya nos conocía hace mucho tiempo. El prometió y proveyó una solución para los problemas que enfrentamos. Por eso el evangelio no es un concepto doctrinal, sino una persona: el hijo de Dios, quien vino a este mundo como hijo del hombre y, según la carne, provenía de la descendencia de David (v. 3). El señor Jesús, como hijo del hombre, se puede compadecer de nosotros y socorrernos en nuestras debilidades (He 4: 15).
El evangelio de Dios es completo, por lo cual soluciona no solo los problemas de la naturaleza humana, sino que también concede la vida divina a quien cree en él. Por esa razón, el señor, en resurrección, fue declarado hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad (Ro 1: 4). Esto significa que, al creer en el evangelio, nos apoderamos de la promesa de Dios, recibiendo al hijo de Dios y su vida (1 Jn 5: 11-12). ¡Fuimos regenerados para una esperanza viva! Por tanto, el que verdaderamente conoce el evangelio jamás pierde la esperanza. La promesa de Dios para nosotros es inmutable, porque aquel que la hizo es fiel.
La obra del hijo en la tierra no fue en vano. Todo lo que él hizo fue por amor a nosotros. Como consecuencia, ¡debemos fortalecernos para avanzar! Una vez que somos alentados, también debemos alentar a los que están desanimados, buscando reavivar en ellos la esperanza de la promesa de Dios.
Punto clave: Ser impactado por el evangelio de Dios
Mi punto clave:
Pregunta: ¿Cuál es la reacción espontánea de quien conoce el evangelio de Dios?
Serie Alimento diario: Extraer vida de los escritos de Pablo
Tomo: Guiados por el espíritu de Dios
Semana 1 – Día Lunes: LA ESPERANZA VIVA EN EL EVANGELIO DE DIOS
Octubre 2014 Autor: Dong yu lan
NEGARNOS A NOSOTROS MISMOS, AMAR A LOS HERMANOS Y TENER ESPERANZA EN EL REINO DE LOS CIELOS
Lectura bíblica:
Mt 16:24, Ef 4:11-12; 2 P 1: 5-7
Leer con oración:
“siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, padre de nuestro señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os esta guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio” (Col 1: 3-5)
Después de la regeneración, el señor nos perfecciona y continúa añadiendo su vida en nosotros. A medida que nos negamos a nosotros mismos y lo seguimos, él trabaja en nuestro interior. Su deseo es que crezcamos hasta la plenitud, al punto de ser coronados de gloria y honra en el reino de los cielos. Tenemos esta esperanza porque es lo que nos dice la palabra del señor. Pero para alcanzarla, debemos permitir que él nos perfeccione y trabaje en nosotros.
El trabajar continuo de dios en nuestra persona ocurre en el ambiente de la vida de la iglesia. En el vivir de la iglesia somos perfeccionados y participamos de la edificación del cuerpo de cristo (Ef 4: 12-16). En este vivir de comunión, servicio y coordinación con otros hermanos podemos aprender a negarnos a nosotros mismos y amar a todos los hijos de Dios.
Esto fue presentado por el señor Jesús en el capítulo 16 del evangelio de Mateo. Allí vemos no solo la revelación de cristo como el hijo del Dios viviente y de la iglesia, sino también nos es revelado más importante para el vivir de la iglesia: negarnos a nosotros para seguirlo (v. 24)
Pedro experimento esa palabra y, en su madurez, registro la manera de practicarla: “habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P 1: 22). Cuando obedecemos a la verdad, nos estamos negando a nosotros mismos. Mientras más negamos la vida del alma, más de la vida y del amor de Dios recibimos; como resultado, espontáneamente amamos a los hermanos y así participamos de la edificación del cuerpo de cristo, la cual solo puede ocurrir en la esfera del amor (Ef 4: 16). El señor desea que prosigamos en este camino hasta ser plenos de su vida. Esta es la manera de alcanzar la esperanza viva para la cual fuimos regenerados.
El señor nos preparó una herencia, que es el reino venidero, conforme a lo que vimos en Hebreos 2: 5-7: “porque no sujeto a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando; pero alguien testifico en cierto lugar, diciendo: ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que lo ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos”.
Aunque actualmente la tierra está bajo la influencia del príncipe de este mundo, el deseo de Dios es restaurar el gobierno de la tierra a la normalidad. En los días actuales vemos violencia y corrupción por todas partes, pero cuando el señor venga establecerá su reino de justicia y paz. El entregara ese reino a los hijos de Dios que hayan crecido en la vida divina y hayan sido perfeccionados. Hoy todavía somos un poco menores que los ángeles, pero, con el crecimiento de la vida de Dios, un día recibiremos honra y autoridad para gobernar el mundo venidero. Busquemos cada día practicar la palabra que hemos oído, a fin de alcanzar la esperanza viva: el reino de los cielos.
Punto clave: Ser trabajado por Dios para alcanzar la esperanza viva
Mi punto clave:
Pregunta: ¿Cuál es la relación entre amar a los hermanos y negar la vida del alma?
Serie Alimento diario: La edificación del cuerpo de cristo
Tomo: La práctica de la verdad
Semana 3 – Día Viernes: NEGARNOS A NOSOTROS MISMOS, AMAR A LOS HERMANOS Y TENER ESPERANZA EN EL REINO DE LOS CIELOS
Julio 2013 Autor: Dong yu lan
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