La Consumación de los Vencedores

La Consumación de los Vencedores

  Los vencedores llevan la economía de Dios a su consumación y finalmente traen el reino de Dios. Como vencedores, no vivimos a nosotros mismos; estamos viviendo a Dios. Mientras vivimos a Dios, vencemos toda clase de circunstancias. En 1 Corintios, Pablo exhortó a los santos a que fueran varones plenamente maduros y que fueran fuertes (16:13). Pablo dijo esto no sólo a los hermanos sino también a las hermanas que estaban en Corinto. Todos necesitamos ser ese varón fuerte y plenamente maduro. 

Debemos olvidarnos de nosotros mismos debido a que Dios está en nosotros. Tenemos que vencer y obtener la victoria sobre todas nuestras circunstancias. Luego tenemos que subyugar nuestro ambiente. Esto es introducir y extender el dominio de Dios, el cual trae el reino de Dios. Es absurdo esperar pasivamente que el reino de Dios venga. Dios necesita muchos vencedores para que venzan las circunstancias y subyuguen el ambiente a fin de que Su dominio sea introducido y extendido para la venida de Su reino. 

Ahora queremos ver la consumación final de los vencedores. Necesitamos ver lo que alcanzan y logran los vencedores. 


A. Son manifestados como un vencedor corporativo después de ser arrebatados 


  Finalmente, todos los vencedores serán manifestados como un vencedor corporativo después de ser arrebatados. Después de ser arrebatados, todos ellos llegarán a ser una sola entidad. Ellos son verdaderamente edificados juntos. Esto se puede probar por medio de dos cosas. Primero, todos los vencedores llegan a ser una novia para Cristo (Ap. 19:7-9). Cristo no tendrá muchas novias, sino una sola, la cual está constituida de todos los vencedores. Esta es una prueba de que todos los vencedores llegarán a ser uno. Segundo, ellos llegarán a ser el ejército celestial para seguir a Cristo a fin de derrotar al anticristo y sus seguidores (vs. 11-21). Todos los vencedores primero llegan a ser la novia, y después de su boda con Cristo, la novia llega a ser el ejército. Todos los vencedores son realmente uno. 

  Esto significa que hoy, en esta era antes del arrebatamiento, tenemos que aprender la lección de cómo ser uno y cómo coordinar uno con otro sin opiniones. Debemos rechazar nuestra opinión y ocuparnos solamente de nuestro crecimiento en Cristo, de nuestra transformación en Cristo y de nuestra edificación en Cristo. Si somos tales personas, la vida de iglesia será placentera para nosotros. Cuando somos personas rectas, todo es correcto y placentero para nosotros. Pero cuando no lo somos, no estamos contentos y todo irá mal, y nada será placentero para nosotros. Cuando estamos bien en una situación vencedora, nos gustan todas las cosas y amamos a todas las personas, y las situaciones no son problema para nosotros. Hoy en la vida de iglesia, aquellos que condenan y critican a otros son personas erradas. Si alguien nos dice algo negativo acerca de la iglesia, de los ancianos, del ministerio, o de los hermanos y hermanas, tenemos que darnos cuenta de que esa persona es una persona errada. Debemos alejarnos de tales personas (Ro. 16:17). De otro modo, seremos contaminados. 

  En esta era tenemos que aprender la lección de coordinar con todos los que aman a Cristo. Luego, después de ser arrebatados, estaremos preparados para caminar en armonía con otros, y seremos una sola entidad como la novia de Cristo y como el ejército de Cristo. 

B. Son recompensados ante el tribunal de Cristo 


  Los vencedores serán recompensados en el tribunal de Cristo (2 Co. 5:10; Ap. 11:18c). Cristo juzgará a Sus creyentes no con respecto a su salvación eterna, sino a su recompensa dispensacional (1 Co. 4:4-5; 3:1315).

C. Son la novia que se casa con el Cordero 


Los vencedores también serán la novia que se casará con el Cordero (Ap. 19:7-9). 

D. Son el ejército del Cordero 


  Ellos también serán el ejército del Cordero (Ap. 17:14; 19:14). Según Joel 3:11, ellos vendrán como los poderosos junto con Cristo para derrotar al anticristo y a sus ejércitos (Ap. 19:19-21), a fin de poner término a la gran tribulación y a la era actual. No debemos ser aquellos que amen esta era, porque necesitamos llegar a ser los que le ponen fin. Los vencedores vendrán con Cristo para poner fin a la era actual, malvada y horrible. Podemos apresurar el regreso del Señor y concluir esta era siendo vencedores y permaneciendo firmes contra la corriente y el curso de toda situación y ambiente en esta tierra. 

E. Traen el reino de Dios y de Cristo 


  Cuando concluyamos la gran tribulación y esta era, traeremos el reino de Dios y de Cristo (Ap. 11:15; 20:4, 6). El reino no vendrá espontáneamente por sí solo; vendrá cuando nosotros lo traigamos. 

F. Heredan el reino de Dios y de Cristo en el pleno disfrute de la vida eterna 


  Los vencedores heredarán el reino de Dios y de Cristo en el pleno disfrute de la vida eterna (Mt. 5:20; 19:23-30; 1 Co. 6:9-10; Gá. 5:19-21; Ef. 5:3-5; 2 P. 1:11). Primero, ellos traen el reino, y después lo heredan. Ellos serán los reyes juntamente con Cristo (Ap. 20:4, 6; Mt. 19:28). Cristo será el líder de los reyes, y los vencedores serán los correyes para reinar juntamente con El. Los vencedores también serán sacerdotes de Dios y de Cristo en el milenio (Ap. 20:6; 22:3b) para disfrutar la autoridad de gobernar sobre las naciones (Ap. 2:26-27; 12:5). Con respecto al hombre, los vencedores serán los reyes. Con respecto a Dios y a Cristo, ellos serán los sacerdotes. ¡Qué bendición! 

G. Son la Nueva Jerusalén, la novia de Cristo por mil años, en su etapa inicial y fresca 


  Lo que Dios desea es la Nueva Jerusalén, la cual será la totalidad de lo que son los vencedores.

 Finalmente, todos los vencedores serán la Nueva Jerusalén, como la novia de Cristo, por mil años, en su etapa fresca e inicial. Esos mil años serán contados como un día (2 P. 3:8), el día de bodas. Esto será la etapa inicial y fresca de la Nueva Jerusalén como novia de Cristo. Los vencedores también serán la Nueva Jerusalén como el Paraíso de Dios en el reino milenario (Ap. 2:7).Esta novia será el Paraíso de Dios. Estas tres cosas son una: la novia, la ciudad y el Paraíso de Dios. 

  Los vencedores brillarán como la luz del sol en el reino de su Padre en la parte celestial del milenio (Mt. 13:43; cfr. Dn. 12:2-3, 13). El milenio tendrá dos partes: la parte celestial y la parte terrenal. Los israelitas salvos que se arrepentirán al regreso del Señor (Ro. 11:26-27; Zac. 12:10; Ez. 36:25-28) serán sacerdotes en la parte terrenal (Zac. 8:20-23; Is. 2:2-3), el cual será el reino del Hijo del Hombre (Mt. 13:41; Ap. 11:15); mientras que los creyentes vencedores estarán en la parte celestial brillando como el sol en el reino de su Padre. Por mil años, los vencedores brillarán, y esta luz es el mismo Dios Triuno (1 Jn. 1:5). 

H. Culminan y completan en plenitud la Nueva Jerusalén,  que es el tabernáculo de Dios y la esposa de Cristo en el cielo nuevo y la tierra nueva por la eternidad 


  Con el tiempo, la Nueva Jerusalén tendrá su consumación y será completada en una manera plena, como tabernáculo de Dios y esposa de Cristo en el cielo nuevo y la tierra nueva por la eternidad(Ap. 21:1-3, 910). 

En el reino de mil años, la Nueva Jerusalén estará compuesta sólo de los vencedores.

  Además de los vencedores habrá un gran número de santos inmaduros, pero después del reino de mil años, todos los creyentes serán madurados. El Señor tiene una manera de hacer que todos los creyentes maduren. Si no maduramos en esta era, maduraremos en la siguiente. Sin embargo, el proceso para madurar en la era venidera será muy severo. Al final, todos los creyentes se unirán a los vencedores para hacer la Nueva Jerusalén más grande de lo que fue en los mil años del reino. Eso culminará y completará la Nueva Jerusalén, como tabernáculo de Dios y esposa de Cristo, en una manera plena, en el cielo nuevo y la tierra nueva por la eternidad. 
            
  En la eternidad, la Nueva Jerusalén será la esposa de Cristo. En el día de bodas, la esposa es la novia; pero después del día de bodas ya no es la novia sino simplemente la esposa. Los creyentes que no venzan en esta era, participarán de la Nueva Jerusalén como la esposa; sin embargo, no participarán de ella como la novia porque madurarán muy tarde. La Nueva Jerusalén en la eternidad futura será la totalidad de todos los santos perfeccionados y madurados en la vida divina mediante la disciplina de la era del reino (Ap. 21:2, 12, 14). Esto tendrá como fin la expresión eterna, del Dios Triuno procesado, en todos los santos tripartitos regenerados, transformados y glorificados, con ellos y por medio de ellos, en la eternidad (Ap. 21:10-11). 

I. Culmina finalmente la economía eterna del Dios Triuno en Cristo, mediante el Espíritu consumado 


  Los vencedores culminarán finalmente la economía eterna del Dios Triuno en Cristo, mediante el Espíritu consumado. Esto se comprueba en Apocalipsis 22:17, que dice: “El Espíritu y la novia dicen: Ven”. La novia es los vencedores, y el Espíritu es el Dios Triuno consumado. Esta es la consumación máxima de toda la economía de Dios, y esta consumación consta de los santos glorificados casados con el Dios Triuno procesado y consumado. 

J. Participan del pleno disfrute del Dios Triuno procesado y consumado 


  Los vencedores participarán del pleno disfrute del Dios Triuno procesado y consumado, en comunión con todos los santos redimidos y glorificados por los siglos de los siglos. En el reino de mil años, los vencedores estarán alegres, pero sin lugar a dudas echarán de menos a sus parientes espirituales, los demás hermanos y hermanas en Cristo. Pero después de los mil años, todos los creyentes serán madurados y serán incluidos entre los vencedores como la Nueva Jerusalén por la eternidad. Entonces disfrutaremos al Dios Triuno en comunión con todos los santos que vivieron en todas las edades, y seremos la Nueva Jerusalén para estar siempre en la gloria de Dios como Su expresión y para Su satisfacción. En este capítulo hemos visto la Nueva Jerusalén. Nuestro “sueño” es llegar a ser la Nueva Jerusalén como consumación máxima de los vencedores y como consumación de la economía de Dios. 

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